Efemérides Sísmicas: Terremoto de Valdivia 1575


El 16 de diciembre de 1575 un sismo magnitud 8.5 seguido por un tsunami afectó la ciudad de Valdivia. El sismo ocurrió a las 14.30 hrs, y  sus coordenadas epicentrales fueron -39.800 Latitud y -73.200 Longitud. Para los sismólogos la importancia de este sismo radica en “que es uno de los primeros megaterremotos reportados en Chile. Genera importantes daños en la infraestructura local de la época y un tsunami destructor, con características similares a las observadas durante el megaterremoto de 1960″, explica Mario Pardo, subdirector del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile.

En el libro Geofísica Panamericana (1971), el capítulo Grandes Terremotos y Tsunamis en Chile durante el periodo 1535 -1955 (p. 155, 156) escrito por el Dr. Cinna Lomnitz, describe este terremoto de la siguiente manera:

1575, Diciembre 16, 3:00 p.m., aproximadamente. Primer Terremoto de Valdivia. Los Territorios Indios al sur del Río Bío Bío consistían en cinco puestos fronterizos: Imperial, Valdivia, Villarrica, Osorno y Castro. Los cinco quedaron reducidos a ruinas por el gran terremoto de 1575. Según informaciones del Gobernador de Valdivia y el Gobernador de Chile, hubo en Valdivia más de 20 muertos, un número enorme si se considera la naturaleza y el tamaño de la población. Se abrieron grietas y rajaduras en el suelo durante el temblor principal y algunas de las réplicas más fuertes. El tsunami azotó a Valdivia poco después del terremoto, ‘mientras la tierra continuaba temblando todavía’, es decir, durante las réplicas iniciales. Una gran olada en el Río Valdivia fue descrita así: ‘La tierra seguía temblando después de un cuarto de hora cuando se observó algo insólito en el gran río donde los vapores entran ordinariamente sin peligro: en determinado sitio las aguas se partieron, corriendo unas hacia el mar y las otras río arriba y dejando el fondo descubierto de modo que se podían divisar las piedras del lecho’. Montessus de Ballore encuentra esto ‘difícil de creer’, pero el fenómeno se repitió en el mismo lugar y en la misma forma el 22 de mayo de 1960.

El tsunami causó enorme destrucción a lo largo de toda la costa del sur de Chile hasta Concepción, donde las amplitudes decrecieron demasiado para causar daños. Se ahogaron aproximadamente 100 indios en las costas de La Imperial, al norte de Valdivia, donde existen poblados indios aún hoy. Grandes derrumbes de tierra obstruyeron la salida del Lago Riñihue. Estos derrumbes causaron rebalses a fines de abril de 1576, ahogándose más de 1200 indios y mucho ganado a consecuencia de la inundación, pero la población de Valdivia se salvó gracias a las previsiones del Comandante, quien había hecho evacuar con anticipación todas las casas situadas en lugares bajos.

La descripción y extensión de los daños del terremoto y el tsunami concuerdan de cerca con los efectos observados el 22 de mayo de 1960. La magnitud calculada es de 8 ½.

Mientras que la Carta del Cabildo de Nueva Imperial al licenciado M.Calderón sobre el estado de la ciudad después del terremoto que la asoló, fechada el 8 de enero de 1576 en La Imperial (Publicada en: Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile, Segunda Serie, vol. II 1573-1580, Fondo Histórico y Bibliográfico J.T. Medina, Santiago, 1957, pp.217-219), se refiere al fenómeno de esta forma:

Ilustre Señor, y por causa que Dios fue servido que a diez y seis de diciembre, dos horas antes de que se pusiese el sol en espacio de tres credos con un temblor y terremoto, se cayó toda esta ciudad, sin quedar casa que se pueda vivir ni osar entrar dentro y creyendo que aquí había sido solo el daño, hemos sabido como es verdad que las ciudades de Valdivia, Osorno, Villarrica, no quedó casa ni cimiento de todas ellas, con grandísimo daño de las haciendas y más de las personas que murieron. En Valdivia veintidós personas fallecieron, murieron también más de cien piezas de servicios y sobre todo salió la mar con tanta braveza y pujanza, que se tuvo por cierto se anegara la ciudad. Perdiéndose dos navíos que estaban en el puerto, sin poderse aprovechar de ninguno. El navío de San Joan de Fontaso le echó la mar en Tenguelén y de Santiago de Uriona se hundió; no había más. Cayéronse dos cerros en la boca de la laguna de la villa en los indios de Arias Pardo, que taparon tan en extremo el Desaguadero que se secó el río Delame. En Osorno murió la mujer de Diego de Rojas y otra moza y algunas piezas. En la Villarrica murieron tres piezas; de Chiloé no se sabe nada hasta ahora.

En esta ciudad no murió más que una india, hizo la mar grandísimo daño, en la costa murió de Toltén del repartimiento de doña Esperanza muchas piezas, no les dejó la mar ninguna sementera, salió por el valle arriba más de dos leguas dejó los campos llenos de mucho pescado, subió la marea por este río hasta la isla de Maquehua y así sube hasta y después que la mar ha vuelto a su curso, abrió la mar una boca de puerto de más de dos cuadras de ancho hondable e limpio y esto fue por la parte que los de esta ciudad le querían abrir.

Finalmente, la Carta de Pedro Feyjó al licenciado M. Calderón, fechada en Valdivia el 28 de diciembre de 1575 (Publicada en la Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile, Segunda Serie, vol. II 1573-1580, Fondo Histórico y Bibliográfico J.T. Medina, Santiago, 1957, pp.212-214.), describe el terremoto así:

Ilustre Señor. El viernes pasado que fueron 16 de éste, dos horas antes que anocheciese tembló la tierra en esta ciudad y hubo un terremoto que creo yo jamás tal se ha visto, fue de suerte que ninguna casa, iglesia ni monasterio quedó en pie que dentro de un cuarto de hora no se arrasase todo por el suelo, algunas gentes murieron, aunque según ello fue yo pensé que todos ibamos, porque no hubo hombre que se pudiera tener en pie, abriose la tierra en tanta manera que parecía que a todos nos quería tragar, el río grande de esta ciudad en lugar de correr hacia el mar corría hacia arriba con tanto ímpetu que no he visto yo correrle hacia abajo por ninguna parte tan recio, fue Nuestro Señor servido que la laguna donde manaba cayese TetenVilu y CaicaiViluun cerro sobre la boca del desaguadero y lo tapó de tal suerte que no corre agua por el río. Dos navíos que estaban en este puerto para el Perú casi despachados, aunque se halló en ellos mucha gente de marineros que los cargaban de madera, no pudieron remediarlos, que entrambos se perdieron (…). Los indios no han querido venir a servir al puerto por miedo de la mar, que dicen los ha de comer a todos y aquí se ha hecho por cierto que el repartimiento de doña Esperanza, que estaba junto al mar, se le han ahogado mas de mil ánimas (…) y en esta ciudad nos velamos (…) no se suelte la laguna toda el agua de golpe y nos ahogue aquí a todos. Lo mismo que digo de esta ciudad hay que decir de la Imperial, la Rica y Osorno, que todas quedaron sin ningún edificio.

(Imagen en referencia a la leyenda de Trentren Vilú y Caicai Vilú del pueblo Mapuche)