Operación y monitoreo de la red sismológica chilena durante la crisis por Covid-19


La revista científica Seismological Research Letters, publicó una edición especial sobre el monitoreo sísmico durante la crisis producto de la pandemia provocada por el virus SARS-CoV-2, la que incluyó un artículo que describe la experiencia del Centro Sismológico Nacional (CSN) de la Universidad de Chile para adaptarse a las restricciones de movilidad impuestas por la autoridad y continuar con la operación 24/7.

La edición de enero de la revista científica Seismological Research Letters, publicada por la Sociedad Sismológica de América, se centró en mostrar las experiencias de las distintas agencias de monitoreo sísmico alrededor del mundo para enfrentar diferentes tipos de crisis, entre ellas aquella a raíz de la pandemia. En el prefacio que da contexto al conjunto de experiencias se expone que “Las redes sísmicas y los centros de operaciones son instalaciones críticas en todo el mundo. Estas instalaciones no solo recopilan y archivan datos que están disponibles para mejorar el conocimiento sobre la estructura interna de la Tierra y el peligro sísmico, sino que también son responsables de difundir información oportuna a varios grupos de usuarios lo que permiten una rápida respuesta frente a sismos significativos, posibles advertencias relacionadas con erupciones volcánicas y tsunamis inminentes, como también la posibilidad de daños mayores por terremotos. En muchos casos, estas redes informan directamente a los gobiernos, así como a las entidades locales a cargo de instalaciones críticas. Igual de importante, las redes son responsables de proporcionar información fidedigna al público que puede ayudar a calmar la situación y permitir que las personas respondan adecuadamente. Cuando el flujo de datos, el acceso a instalaciones informáticas y telecomunicaciones, y recursos de personal (porque deben responder a la emergencia inmediata o por enfermedad) están comprometidos, también se compromete la capacidad para responder adecuadamente y proporcionar la información necesaria y oportuna”, indica el texto escrito por Kristine L. Pankow (USA), Elizabeth A. Vanacore (Puerto Rico) y Sergio Barrientos (Chile).

En cada artículo los organismos responsables de la operación y monitoreo de redes sísmicas describieron sus experiencias de funcionamiento dentro del paradigma que impuso el Covid-19 y cómo enfrentaron el monitoreo durante una emergencia producto de un evento de la naturaleza; las lecciones aprendidas, los cambios que se produjeron en las operaciones y la importancia de la salud y seguridad del personal.

El caso chileno fue abordado en un artículo titulado “Capacidades operativas durante una crisis: la Red Sismológica Chilena”, escrito por el director del Centro Sismológico Nacional, Sergio Barrientos; el jefe de operaciones, Sebastián Riquelme, y el equipo del CSN. La publicación resume los principales hitos desde la declaración de una emergencia de salud pública por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30 de enero del 2020; el primer caso de coronavirus detectado en Chile, el 3 de marzo; el decreto en que la SRL_SSA_92_1_coverUniversidad de Chile instruye que el personal comience a realizar su trabajo a distancia, a excepción de quienes realizan tareas críticas, entre ellos una gran parte de los y las trabajadores del CSN, el 17 de marzo; el decreto de toque de queda nocturno en Santiago, el 22 de marzo; y el inicio de la cuarentena total en varias comunas de la ciudad de Santiago, entre ellas la de Santiago centro donde se ubican las oficinas del CSN, el 25 de marzo. Medidas que posteriormente se fueron endureciendo y extendiendo a lo largo del país, lo que trajo consigo diversas dificultades en la administración, operación y mantenimiento de la Red Sismológica Nacional.

Trabajo en terreno

“Como consecuencia de la pandemia, se implementaron cordones sanitarios en torno a algunas ciudades lo que impuso importantes restricciones a los movimientos en todo el país. Los conductores y pasajeros fueron sometidos a períodos de espera de varias horas, al viajar por las principales carreteras que salen de Santiago, así como de algunas de las ciudades más grandes del país”, indica el artículo. Esto generó dificultades para visitar las estaciones sismológicas, que están distribuidas por todo Chile, para realizar trabajos de mantenimiento.

“Como resultado de la centralización del CSN en Santiago, el trabajo en las estaciones cercanas tuvo que planificarse durante varios días, porque se esperaban grandes retrasos a lo largo del camino. Quedarse en los hoteles se convirtió en una tarea difícil, porque el servicio comenzó a ser negado a las personas que provenían de Santiago”, describe el artículo.

El documento expone que “El trabajo en estaciones más alejadas presentó aún más dificultades. Los viajes a estaciones ubicadas a distancias mayores a 1000 km de las instalaciones del CSN requieren una combinación de vuelo y arriendo de vehículo para llegar hasta ellas. Las aerolíneas redujeron significativamente su frecuencia de vuelos, y las agencias de alquiler de automóviles no podían asegurar que pudieran cumplir con el contrato de servicio, debido a la evolución permanente de las restricciones de movilidad. De una media de 40 visitas mensuales a estaciones de la red antes de marzo, este número se redujo a entre tres y ocho durante la pandemia”. Lo que se tradujo en un impacto negativo de aproximadamente un 5% de disminución en el número de estaciones operativas durante el periodo con mayores restricciones.

Análisis de datos

Adicionalmente, en el monitoreo y análisis de datos también se debieron aplicar medidas para mantener el funcionamiento 24/7, cuidando simultáneamente la salud del personal y la continuidad de la operación. Para la labor de análisis el CSN cuenta con 4 equipos compuestos por 3 analistas cada uno, quienes realizan turnos de 12 horas durante 4 días consecutivos para luego descansar otros cuatro y rotar. “Este esquema fue modificado durante el periodo de pandemia, para disminuir la posibilidad de contagio, solo dos analistas trabajan de forma presencial en las instalaciones, mientras que el tercero fue asignado a trabajar de forma remota. Como respaldo adicional, dos geofísicos que trabajan bajo la dirección del analista jefe estaban disponibles para cubrir temporalmente la posición de un ausente o para brindar apoyo”, relata el artículo.

También, se expone que “Para evitar el uso de transporte público, un miembro del personal del CSN se ofreció como voluntario para trasladar a los analistas de turno desde y hacia sus hogares. Además, solo a personas autorizadas se le permite el ingreso a la sala de analistas, siguiendo todas las medidas preventivas de seguridad: distanciamiento social, uso obligatorio de mascarillas faciales y desinfección de manos y zapatos. Si uno de los analistas se contagia, se pide a todo el turno cuarentena, y los turnos son redistribuidos. Para el desinfectado de la sala de analistas, el CSN utiliza una sala de respaldo, ya preparada, ubicada en el edificio de la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI), a unas siete cuadras de distancia”.

20200603073532Reporte de Sismos

En este contexto de pandemia, y en medio de las cuarentenas, el 3 de junio de 2020,  ocurrió un sismo significativo en San Pedro de Atacama que permitió probar la respuesta en tiempo real del CSN bajo estas nuevas condiciones. El evento producido a las 07:35 hora local, fue reportado 3,4 minutos después del tiempo origen, arrojando la estimación automática preliminar una magnitud de 6.5 (ML), con una ubicación a 23.42 ° S, 68.58 ° O, y una profundidad de 143 km. Un informe final fue enviado a las autoridades de emergencia 14,7 min después del tiempo origen, reubicando el evento en poco menos de 20 km hacia el norte, a 123 km de profundidad, y la magnitud se actualizó a 6.8 (Mww).

Este evento, y otros ocurridos con anterioridad y posterioridad, confirmaron que la capacidad de informar eventos sísmicos (M ≥ 3: 7) en el país, dentro de los tiempos de respuesta preestablecidos por acuerdos con ONEMI y SHOA, no se han visto comprometidos pese a las restricciones impuestas por la pandemia. Cabe mencionar que si bien el articulo citado describe lo vivido durante el primer semestre del año 2020 las restricciones de movilidad producto del Covid-19 se siguen enfrentando hasta la actualidad.