Actividad sísmica en Quintero se enmarca dentro de la actividad habitual de la zona central
El sismo magnitud 6.0 que se registró la tarde del 31 de mayo frente a la costa de Quintero encendió las alarmas y generó algo de preocupación en la ciudadanía, principalmente porque fue percibido en gran parte de la zona central del país, y porque fue seguido de una serie de sismos pequeños que, incluso, se mantienen hasta hoy.

Según los expertos del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, el sismo se registró 20 kilómetros al oeste de la localidad de Quintero, a una profundidad de 30 kilómetros, tratándose de un evento interplaca. Es decir, que ocurrió en el contacto entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, donde se concentra gran parte de la actividad sísmica del país.
Según constató el equipo de la Oficina de Procesos y Análisis (OPA) del CSN, a partir del movimiento principal se han registrado más de 30 réplicas con magnitud superior a 2.5, siendo la mayor la ocurrida el mismo 31 de mayo a las 17:52 horas, al noroeste de Valparaíso, y que alcanzó una magnitud de 5Mw. Pese al alto número de réplicas, este comportamiento es consistente con lo observado en secuencias sísmicas anteriores: un número elevado de eventos inmediatamente después del sismo principal que tienden a disminuir en frecuencia con el paso del tiempo… “Lo más probable es que estas réplicas continúen ocurriendo, pero cada vez de forma menos frecuente, hasta volver a niveles normales”, señaló el director del Centro Sismológico Nacional, Sergio Barrientos.

El análisis del CSN también identificó dos sismos menores ocurridos 17 y 19 horas antes del evento principal, los que podrían considerarse como “precursores”. Además, estimaciones del movimiento del suelo indican que el sismo del 31 de mayo generó intensidades instrumentales entre V y VI en zonas costeras entre La Ligua y Valparaíso, lo que explica la percepción del sismo en dichas áreas.
“Un sismo de magnitud 6.0 implica una ruptura de aproximadamente 15 kilómetros de largo por 5 kilómetros de ancho, con un desplazamiento promedio cercano a un tercio de metro. Este tipo de eventos forma parte del comportamiento normal de la zona de subducción chilena, donde anualmente se registran entre 8 y 10 sismos de magnitud similar”, explicó el Dr. Barrientos.
Consultado por la preocupación que ha generado esta seguidilla de sismos en la zona central del país, el experto explicó que “en Chile, este tipo de sismos no es inusual y forma parte de la actividad sísmica esperada en nuestro territorio”. De esta forma, el sismo y sus réplicas forman parte de la sismicidad habitual de nuestro país, pero vienen a recordar que la zona central de Chile ha sido históricamente escenario de grandes terremotos, como los ocurridos en 1730, 1822, 1906 y 1985.
En este contexto, la región comprendida entre Pichilemu y Los Vilos continúa siendo considerada como un segmento con potencial para futuros eventos de gran magnitud, debido a que la zona no se ha visto afectada por un gran evento durante un tiempo prolongado. De esta forma, la recomendación de los expertos es mantenerse siempre preparados para emergencias y, en caso de sismo, estar atentos a las instrucciones de autoridades competentes como SHOA y SENAPRED.
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Roberto Martínez
